
馃寵 Colecci贸n Zumbidos 馃悵 馃尰| Cr贸nica 12
M贸nica Santi
Cuando el sol se apaga, la vida no se detiene.
Cambia de turno.
Mientras la mayoría duerme, ciertas flores se abren en silencio y liberan aromas intensos, blancos y dulces, diseñados para quienes saben orientarse en la oscuridad. Son las plantas nocturnas, y sus aliados no vuelan de día.
Murciélagos, polillas, escarabajos nocturnos y otros insectos cumplen un rol clave cuando cae la noche. No buscan colores llamativos, sino perfumes profundos. No dependen de la luz, sino del eco, del olfato y de rutas invisibles que conectan flor con flor.
Este tipo de polinización sostiene cultivos, bosques y ecosistemas enteros. Sin embargo, es una de las más afectadas por la contaminación lumínica, la pérdida de hábitat y el desconocimiento. El exceso de luces artificiales desorienta, interrumpe ciclos y apaga encuentros que llevan millones de años ocurriendo en la penumbra.
Desde el ecoturismo, la noche es una oportunidad pedagógica y ética. Caminatas nocturnas responsables, observación sin invasión, reducción de luces innecesarias y educación ambiental permiten descubrir otra dimensión del paisaje: la que no grita, la que susurra.
Proteger a los polinizadores nocturnos es aprender a respetar el ritmo natural del mundo. Entender que no todo sucede bajo el sol. Que hay zumbidos que no se ven, pero sostienen la vida mientras dormimos.
La noche también poliniza.
Y escucharla es parte del viaje.






