
馃 Colecci贸n Zumbidos 馃悵 Escarabajos馃尰
M贸nica Santi
Estaban antes que las abejas.
Antes que las mariposas.
Antes incluso de que muchas flores existieran tal como las conocemos hoy.
Los escarabajos polinizadores son considerados los polinizadores más antiguos del planeta. Su vínculo con las plantas comenzó hace millones de años, cuando las flores eran simples, robustas y necesitaban visitantes resistentes. Ellos llegaron primero. Y nunca se fueron.
A diferencia de otros polinizadores más delicados, los escarabajos no buscan néctar refinado. Se alimentan de polen, pétalos y partes florales, desplazándose torpemente entre las flores. Y en ese recorrido desprolijo —poco elegante, pero efectivo— trasladan polen, fecundan plantas y sostienen ciclos completos de vida.
Son fundamentales para muchas especies de flores primitivas, árboles nativos y plantas silvestres. En montes, selvas, humedales y sistemas rurales, cumplen una función silenciosa que rara vez se menciona. No zumban. No brillan. No posan para la foto. Pero trabajan.
El problema, otra vez, es la invisibilidad. El uso intensivo de agroquímicos, la pérdida de materia orgánica, la limpieza excesiva del suelo y la fragmentación de los ecosistemas reducen sus poblaciones sin que nadie lo note. Cuando desaparecen, el impacto no es inmediato, pero es profundo.
Desde una mirada de ecoturismo y turismo sustentable, reconocer a los escarabajos polinizadores es aceptar que la naturaleza no funciona por jerarquías estéticas. Funciona por cooperación. Por diversidad. Por equilibrio.
Cuidar estos polinizadores implica respetar los ciclos del suelo, los restos vegetales, los ambientes “imperfectos” que sostienen la vida. Viajar de forma consciente también es aprender a valorar lo que no suele protagonizar el relato.
Los escarabajos no piden atención.
Solo continuidad.
Y en ese gesto antiguo, persistente, nos recuerdan que el futuro de los ecosistemas depende —muchas veces de quienes trabajan desde el comienzo de su historia.






